La ciudad que sube
- Series:
- La ciudad que sube
- Carne
Lee el texto de la serie
Tras un recorrido temporal por la gráfica, marcado por continuos cambios impresionantes en mi placa, he desarrollado un recorrido que se adapta perfectamente a mi manera de concebir la plasticidad de la materia labrada. Mi análisis ha empezado de un manera especial de entender lo figurativo, una representación de un conglomerado urbano que se retuerce y se contrae sobre si mismo, tomando la forma de un fantástico “juguete”. Poco a poco mi representación llega a ser cada vez más personal e íntima, investigando sobre mi mismo, a través de medios que he tenido que inventarme, que mellan la materia aun con fuerza y rabia y me permiten desahogar lo que es mi concepto final. He llegado por tanto al abstractismo, consciente de que lo que represento no tiene fin en sí; no es una mancha modificada según el humor sino representa una “ciudad ideal”, un objeto en movimiento, que esconde en un cierto sentido un sujeto figurativo, pero global. Estas ciudades o conglomerados informes mezclan edificios y seres humanos, corren y se desarrollan expandiendo este volumen, creando nuevos espacios y ampliando sus horizontes. Esto es lo que represento en mi urbe, un conglomerado urbano observado desde un punto de observación casi “divino” (desde lo alto), que se desarrolla a lo ancho y se encarama intentando acercarse al cielo, sobreponiendo los espacios y los planos que rematándose esconden o ponen de relieve algunos elementos, que coinciden con símbolos contemporáneos como casas, edificios, rascacielos, plazas, torres o carreteras muy transitadas.